Wednesday, June 7, 2017

Distintas formas de interpretar el mundo (1): Religiosidad, hipocresía y espiritualidad en "Pasos en la piedra" de José Manuel de la Huerga, Ed. Menoscuarto, España, 2016



Esta novela premiada por La Junta de Castilla  y León este año  es la que nos toca ahora leer en el Club de lectura y he aquí pues, mi aporte. La acción está situada en el año 1977, poco después de la muerte de Franco  e inicios  de la transición hacia la Democracia, ese año se legaliza  el Sábado de  "los días Santos"  (Miércoles a Domingo de la Semana Santa)  el PCE.   Pero antes y para las  Celebraciones llega de Madrid  a un pueblo ficticio de la meseta castellana  el hijo del alcalde franquista -Germán-hijo, comunista-  huyendo de la tensa situación en la Capital y lo hace acompañado de un acoplado primero, luego amigo, antropólogo alemán -Peter- que toma fotografías con su Laica, mientras el primero va mostrándole las "extravagancias" de la gente del pueblo y filmando  en su imaginación -como si-. las escenas de las celebraciones, las gentes y los lugares, en "una inmersión  al pasado del país, cuarenta o cien años atrás" (P19).


"La primera luna llena de primavera lleva corona de espinas"  (...) "Los habitantes de Barrio de la Piedra lo olvidan  de un año para otro y en esos pocos días enloquecen" (...) "Y dicen que todo  esto lo causa una sola  espina, la que cada año, puntualmente, el pájaro solitario  le arranca a la primera luna llena de primavera" (P.13)

Carduelis, pájaro solitario


La novela comienza con una prosa poética introductoria  de la cual cito unas lineas más arriba que nos conecta con la Naturaleza, los pájaros, la luna, la primavera y dos personajes de los que vamos a leer más adentro en el libro:  Antonio Lozano,  alias el pajarero, profesor   y estudioso de los pájaros y   el poeta Claudio Pino, ermitaño de origen francés que se la pasa  meditando y escribiendo versos en el aire.

Esta espiritualidad natural, sencilla, auténtica, profunda y directa   de la que encontramos una segunda derivación  en  la del Padre Luis de Alas, del monasterio, estudioso  y cura progresista según los cánones dictados por el Concilio Vaticano II que, además,  soporta pintadas fascistas del tipo "al paredón los curas rojos" (P299, P348); sacerdote-monje que solía retirarse a su escritorio y en privado levantaba su propio "muro de las lamentaciones" (P64); ya  desde su época de formación había desarrollado la costumbre de velar, es decir, de "desarrollar un trabajo intelectual a la luz de una vela o una candela"(P64).  Con respecto a las festividades de Semana Santa, el P Alas condena la glorificación de la barbarie y la hipocresía social: "Fijaos en cuánta aberración se esconde en este dolor recogido (....) (P 36) o como cuando se pregunta hablando con Tapias, el restaurador:   "¿Cómo era posible que un pueblo entero se arrodillara ante semejante espectáculo de sadismo? un cadáver (...), un vampiro (...)" que representa la esperanza de resurrección en la esta tierra. (P208); a  la vez que piensa que "el silencio de Dios es un problema.  Y como tal existe una solución escondida (...)" cuya revelación espera que alguien la desvele (P260), pero como siente  que    "en el fluir del río hay otra respuesta"( P261) el P. Alas pide al poeta Claudio Pino  que le enseñe a escuchar el río: "-Déjame pasar un rato a tu lado. Necesito limpiarme, no se por dónde empezar. Enséñame a escuchar el río (P324) en un tiempo de Desierto interior, vaciamiento del yo y de toda especulación intelectual para conectarse con la esencia misma de la vida presente en la Naturaleza y en ese fluir del río, adentrándose en la inmensa niebla cada uno con un remo en la mano.



Yacente y Virgen

Y una tercera derivación  de la espiritualidad la hallamos en el amor puro, sensual y carnal de  una parejita de jóvenes Juan  (católico estudiante para cura) y Ashma (musulmana marroquí)  que antes de lanzarse a sus brazos lo hace a los del Jesús de madera, como si de un ser vivo se tratara:  "la chica reclinada sobre el pecho de madera de Jesús (....) eran dos amantes abrazados en su lecho de amor y muerte" (P166) pero que el P Alas que escribe en sus cuadernos sobre el amor cuyos ejemplos encuentra en La Biblia y en los poetas, teme mirar (P109 y P116) (no vaya a ser que quede encandilado y se derrita).

Lo mismo podría decirse  del escultor-restaurador Alias Tapias, alias el imaginero, que llega a la espiritualidad  siendo ateo confeso, a través del arte, pero con la salvedad de que él no teme destruir un árbol añejo de madera blanca  "La Pina" para obtener materia pura para sus esculturas: "El Resucitado y la Virgen  tienen que ser de la pina"  (P227) El sin embargo,  es "un infatigable perseguidor de la  verdad oculta" (P107, P108) 


La caída

Esta espiritualidad  va a contrastar con la religiosidad -siempre apegada al dogma y los ritos dirigidos por la Institución eclesial- de  la mayoría de los habitantes  del pueblo  que agrupados en hermandades  desfilan  encapuchadas portando estatuas   con las que representan   los distintos estadios de la Pasión y Pascuas de Resurrección.  El rito se repite cada año llevando en andas para las procesiones  estatuas  que  parecería que cobran vida:   "(...)  un pueblo henchido de fervor que se echa a las calles camina y cae junto a su Cristo cargado con la cruz y consuela a su amantísima madre" (P33) (....)  en el interior del templo,  (...)  un grupo de hermanos y mujeres devotas se afanaba dando los últimos retoques a los pasos procesionales. Discutían los límites de la tradición y la novedad (...)"  (P33)  He aquí un ejemplo -de los muchos que hay- de la humanización/deificación de las estatuas, cuando el pueblo asistía al Desenclavo: "-Pero, míralo, pobrecillo, si parece que está queriendo hablar. ¡Ay, Señor!" (P208).

Esta religiosidad popular la  aprovecha para su beneficio la cúpula de la Iglesia encarnada en la figura del Obispo  Mons. Satrústegui  que actúa siempre en  consonancia con el poder político de derechas  para el que estas fiestas sirven para dar al pueblo pan y circo "que mientras andan en estas manifestaciones pías no se meten en otras más tendenciosas" (P134); actitudes de este Obispo que  el P Alas rechaza, siendo que está  "harto  hasta... los huevos de un Obispo que le baila el agua a políticos y militares torturadores (...)" (P318)


En la próxima entrada,  la 2nda parte que versará  sobre las interpretaciones de Germán y Peter (o una mirada desde dentro y otra desde fuera).

En mi última entrada sobre este libro  trataré otro tema:  Los estereotipos y prejuicios en torno a la figura de Judas.

  
Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   © Myriam Goldenberg


Notas: las fotos son de la red
         En cursivas negras gruesas o en verde grueso: citas textuales del libro.

17 comments:

Javier Rodríguez Albuquerque said...

La verdad es que este tipo de lecturas, a nada que profundices un poco en ellas, te lleva a un duro trabajo de análisis y reflexión. Y si ya lo compartes con nosotros, mucho más.
Ekerrik asko :-)

Pilar V said...

Pues parece bastante interesante, ese época nos la hemos contando poco y quizás ahora tengamos la distancia necesaria para hacerlo y entendernos.

un beso

Ester said...

Es interesante pertenecer a un taller de lectura, los libros se leen y analizan mucho mejor. Un abrazo

Montserrat Sala said...

Buens dia Myriam: Veo que sigues todavia con el club del profesor Ojeda. Me parece estpendo, y este libro premiado debe de ser muy bueno que este mismo año ya lo empeceis. Solo con la introducción ya señala que va ser una lectura estupenda. "La luna llena de primavera lleva corona de espinas" Preciosa frase Saludos especiales para tí.

Cayetano Gea said...

En este asunto de la religiosidad, hay mucha variedad en la forma de entenderla. Hay beatos o beatas que no se plantean nada, gente que no es consecuente con su credo y no practica a diario ni la caridad ni el amor al prójimo, gente que se involucra y se sacrifica y sirve a los demás e incluso agnósticos pero respetuosos como yo que se extasian ante la belleza y la espiritualidad de las catedrales.
Un abrazo, Ambar.

Cayetano Gea said...

Cosas de la edad, que se lía uno.
Mis disculpas, Myriam, por cambiarte de nombre.
Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero said...

Una de las más importantes claves para la lectura de esta novela: esas fronteras entre la religión, la espiritualidad y la vida normal de la gente. Acertadísimo enfoque.
Besos.

Genín said...

Otra de tus sesudas y acertadas entradas... :)
Besos y salud

ELOY GONZÁLEZ CORRO said...

Incluso ateos que por convencimiento han decidido que Dios es el otro, es decir el prójimo. Cosa que teológicamente hablando es la cuadratura del circulo.

Janeth said...

Parece un muy buen libro, la verdad que la religiosidad es un tema que desconozco profundamente, la espiritualidad es tal ves más conocido para mi, pero la religión siempre a sido afecto de los mas afanados y sufridos, algo que la iglesia a sabido aprovechar, voy a seguir con mucho interes los siguientes posteos sobre este magnifico libro que estas leyendo....

Tracy said...

Tal como has expuesto la reseña, dan muchas ganas de leer el libro, parece muy interesante.
Gracias y besos

Myriam said...

ELOY: Dicho de otra manera, ignoran esos ateos que mencionas, siguiendo a Meister Eckhart, que lo que están viendo es la Chispa Divina en el Otro. El hombre que lo hace se vuelve solidario y en su microcosmos actúa en consonancia con el Macrocosmos, lo que lleva a la armonía e incluso, a la plenitud. Un abrazo

Manuel López Paz said...

Me ha llamado mucho la atención el libro luego de leer la entrada.
Cada quien tiene su perspectiva de religión, que a veces, el de entrente no acepta...

Besote

jmdelahuerga said...

Emoción. Con todo mi respeto he entrado en un ámbito de arenas movedizas. En una habitación a oscuras, diría Kafka. Gracias infinitas por tu cuidada lectura, Miriam

La seña Carmen said...

La Semana Santa tiene muchísimas lecturas, incluso sin salirnos del ámbito religioso. Como bien señalas hay quien se deja llevar por esa religiosidad popular, muy gore por cierto, y hay quien aprovecha para profundizar en la fe, pero sinceramente creo que son los menos.

La mayor parte o no va o se deja llevar.

Abejita de la Vega said...

La Semana Santa tradicional es un resto de esa sociedad vieja que empezó a morir en aquellos años de la transición democrática española. Toneladas de folklore y fiesta con unos gramos de religión. Pan y circo, así es.

En la novela, me gustan los personajes que huyen de los pasos en la piedra: el río y los carrizos del Pajarero, el paraguas del tejo en que se esconde Alas, el chivitero del poeta budista.

Muy buen trabajo, Myriam.

Myriam said...

JOSÉ MANUEL de la HUERGA: un honor tenerte aquí, en mi casa, comentando y además, agradeciendo. Gracias a ti, así da mucho más gusto trabajar la lectura.

Un fuerte abrazo